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Cuevas del Búho y de la Zarzamora

Parte del equipo de excavación de los yacimientos de las cuevas del Buho (a la izquierda de la imagen) y de la Zarzamora (a la derecha) (Segovia) Los yacimientos de la cueva del Búho y cueva de la Zarzamora se encuentran muy próximos a la ciudad de Segovia. Estas pequeñas cavidades se desarrollan en las calizas cretácicas que afloran al norte del Sistema Central, en la zona de transición entre el piedemonte cristalino del Paleozoico y los materiales terciarios de la cuenca del Duero.

Durante los últimos años de la década de los 80, un equipo de paleontólogos de la Universidad Complutense de Madrid excavó la cueva del Búho y descubrió la que denominaron cueva Anexa, actualmente de la Zarzamora. En 2008 el equipo del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos de Madrid retomó las labores de excavación e investigación en la cueva de la Zarzamora, fruto de las cuales se ha recuperado nuevo material fósil muy valioso. Este proyecto está financiado por Caja Segovia y cuenta con el apoyo de la Fundación Ancestros.

El yacimiento de la cueva de la Zarzamora es muy rico en material paleontológico. Por un lado, se han hallado fósiles de ungulados de talla grande como caballos, uros, bisontes y rinocerontes ('Equus ferus', 'Equus hydruntinus', 'Bos primigenius', 'Bison priscus' y 'Stephanorhinus hemitoechus') y de talla media como ciervos y jabalíes ('Cervus elaphus' y 'Sus scrofa'). Por otro lado, el carnívoro predominante es la hiena manchada ('Crocuta crocuta') del que se han encontrado tanto restos óseos como sus excrementos fosilizados (coprolitos). Además, se han encontrado restos de otros carnívoros como el lince ('Lynx' sp.), el lobo ('Canis lupus'), el zorro ('Vulpes vulpes'), el tejón ('Meles meles') y un félido de talla media, posiblemente leopardo (cf. 'Panthera' sp.).

El interior de la angosta cueva de la Zarzamora (Segovia) durante las tareas de excavación El estudio taxonómico de los restos fósiles recuperados desde 2008 ha permitido reconocer un nuevo taxón, 'Bison priscus', que ha añadido una nueva especie a la lista faunística (Sala et al., 2010). Este es un hallazgo relevante ya que constituye la primera prueba de la existencia del bisonte de estepa en la meseta castellana para esta cronología.

La presencia de 'Bison priscus' junto con el rinoceronte de estepa ('Stephanorhinus hemitoechus') y la gran abundancia de équidos ('Equus ferus' y 'Equus hydruntinus') encontrada en estos yacimientos indican que el paisaje de los alrededores de Segovia durante el Pleistoceno superior estaba dominado por ecosistemas abiertos. Estos datos paleoecológicos han sido contrastados con los estudios de la microfauna y de los análisis polínicos obtenidos de los coprolitos de hiena (Sala et al., 2011).

La asociación de micromamíferos del yacimiento es característica de los ecosistemas mediterráneos ibéricos y sugieren que el yacimiento se originó en el marco de un clima similar al actual, y que en su entorno predominaban los espacios abiertos sobre los enclaves de vegetación leñosa. Esta asociación de micromamíferos indica además una cronología de Pleistoceno superior.

El estudio de los granos de polen fósiles extraídos de los coprolitos de hiena pone de manifiesto la existencia de una importante diversidad de vegetación que incluiría una secuencia de estepas, prados y bosques más o menos abiertos dominados por los robles.

Estos resultados son de enorme utilidad para poder conocer cómo eran los ecosistemas en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama en el pasado. Podemos concluir que durante el Pleistoceno superior, en las inmediaciones de la cueva de la Zarzamora (Segovia), predominaban los paisajes abiertos habitados por hienas, caballos, leopardos, linces, bisontes y rinocerontes.

Parte del techo de la entrada de la cueva de la Zarzamora (Segovia) colapsó en el pasado pero sus paredes quedaron en pie y forman una pasillo que conduce a la entrada actual Otra pregunta que cabe plantearse y que también ha sido estudiada es la del origen de la acumulación, es decir, la de cómo llegaron los esqueletos de esos animales al interior de la cueva. El estudio taxonómico de los restos ha permitido determinar que las marcas de dientes y los patrones de fracturación que se aprecian en los fósiles son los característicos de las hienas. La cavidad funcionó en consecuencia como guarida de la hiena manchada ('Crocuta crocuta'), lo cual explicaría la notable acumulación de restos fósiles (tanto de individuos adultos como inmaduros) o la presencia de coprolitos.

Más información en:
• Sala, M.T.N., Arsuaga, J.L., Laplana, C., Ruiz-Zapata, B., Gil-García, M.J., García, N., Aranburu, A., Algaba, M. (2011) Un paisaje de la Meseta durante el Pleistoceno Superior. Aspectos paleontológicos de la Cueva de la Zarzamora (Segovia, España). Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat. Sec. Geol. 105 (1-4):67-85.
http://rshn.geo.ucm.es/index.php?d=publicaciones&num=23&w=147&ft=1

• Sala, M.T.N., Pantoja, A., Arsuaga, J.L., Algaba, M. (2010) Presencia de bisonte (‘Bison priscus’ Bojanus, 1827) y uro (‘Bos primigenius’ Bojanus, 1827) en las cuevas del Búho y de la Zarzamora (Segovia, España). MUNIBE 61:43-55.
http://www.aranzadi-zientziak.org/fileadmin/docs/Munibe/2010043055AA.pdf

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