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Cuaderno de Arsuaga

EL JUEGO DE LA VIDA Jueves 03 de Abril, 2008 Por Juan Luis Arsuaga. Publicado en El Cultural de El Mundo, el 3 de Abril de 2008
(Nota: La imagen que ilustra el texto se puede ver y descargar en http://www.atapuerca.tv/imagenes/otros)

Este es el juego que le proponemos. Se llama “en busca de la filogenia perdida”. Aparentemente es fácil. Consiste en enlazar una serie de especies por medio de líneas. De una especie pueden salir dos líneas hacia sendas especies pero en una especie no pueden converger dos líneas porque las especies, por definición, no se juntan. Llamamos especie a un conjunto de individuos que se reproducen entre sí, pero que están aislados genéticamente de otros conjuntos, compuestos de individuos con los que no tienen hijos.

La reconstrucción de filogenias es uno de los empeños más serios de la profesión de paleontólogo. Puede parecer especulativo, pero es inquietante. Porque sabemos que de todas las posibles, solo una es verdadera. ¿Cuál?

Primero hay que conocer las fichas de la partida: las especies fósiles. Cuando solo se tenía unas pocas, el juego era sencillo. Se ponían en fila de más antigua a más moderna. Se formaba así una retahíla que era fácil de memorizar: “Australopithecus africanus”, “Homo habilis”, “Homo erectus”, “Homo sapiens”. Eran los benditos tiempos en los que nuestros alumnos lo tenían muy fácil en los exámenes. Claro que, ahora que lo pienso, aquellos alumnos éramos nosotros, los paleontólogos de hoy. Pero incluso en aquella época había unos fósiles que daban problemas. Eran los neandertales, que a veces se intercalaban entre el “Homo erectus” y el “Homo sapiens”, pero que en realidad no eran antepasados nuestros porque habían convivido con los cromañones y por lo tanto ni siquiera eran más viejos. Para solucionar el problema, se incluía a los neandertales en “Homo sapiens” y así la fila de especies no cambiaba.

Entonces se descubrió un homínido muy antiguo, el “Australopitecus afarensis”, pero que solo prolongaba la lista de nombres, añadiendo uno al principio.
El auténtico problema vino cuando, al multiplicarse el número de especies que reconocían los paleontólogos, se llegó a la conclusión de que nuestro árbol genealógico no tenía forma de chopo, con un solo tronco, sino de arbusto, muy dividido desde la base. En otras palabras, casi siempre ha habido varias especies de homínidos al mismo tiempo. Solo muy al principio, y ahora, al final del todo, ha existido una sola.

Llegaron además unos paleontólogos revolucionarios y nos contaron que no siempre una especie se convierte, por entero, en otra, sino que a veces es una pequeña población de la especie antecesora la que se transforma en algún lugar remoto en una especie nueva, por lo que resulta que madre e hija pueden llegar a coexistir e incluso a convivir durante algún tiempo. Eso quiere decir que a veces dos especies contemporáneas son en realidad la antepasada y la descendiente.

Y así hemos llegado a la situación del cuadro que se muestra aquí, en el que se representan todas las especies actualmente reconocidas del género “Homo”. Y una de ellas es, naturalmente, “Homo antecessor”. Cuando se descubrieron los fósiles de la Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca, que tienen unos 800.000 o 900.000 años, y se estudiaron a fondo sus características, vimos que eran muy diferentes de los de la Sima de los Huesos, en la misma Sierra, pero 300.000 años más modernos, por lo que merecían un nombre distinto. El hallazgo de una mandíbula humana de un millón largo de años en la Sima del Elefante (de nuevo en Atapuerca) demuestra que la especie “Homo antecessor” llevaba mucho tiempo recorriendo la Sierra.

¿Qué lugar ocupa el “Homo antecessor” en nuestra genealogía? Postulamos que uno crucial, en el entronque entre nosotros y los neandertales. ¿Qué relaciones tiene el “Homo antecessor” con sus contemporáneos africanos o asiáticos? Pruebe usted mismo. Haga su quiniela, como la hacemos nosotros, los paleontólogos profesionales. Ya veremos quién acierta.

Archivos de Juan Luis Arsuaga en El Cultural: http://www.elcultural.es/ (Pinchar, introducir "Juan Luis Arsuaga" en el campo de "Archivo histórico" y pulsar de nuevo sobre "Buscar")


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