Atapuerca - Patrimonio de la humanidad

English

English

Español

Español
Buscar

Cuaderno de Arsuaga

El Señor de la Guerra Lunes 20 de Julio, 2015
Por Juan Luis Arsuaga publicado en EL MUNDO (20/7/2015)

La Historia la hacemos entre todos, ricos y pobres, reyes y plebeyos, generales y soldados. Pero es verdad que los nombres que se recuerdan son los de los jefes. Y también es verdad que algunos de ellos cambiaron definitivamente el curso de la Historia, que no habría sido igual si no hubieran
nacido. Uno de esos grandes personajes, que me ha fascinado desde niño, es Alejandro Magno.

Pero con los años me he interesado cada vez más por su padre, Filipo II, rey de Macedonia. Su vida estuvo marcada por el signo de la guerra, y su cuerpo se lo recordaba siempre. Quedó tuerto de un flechazo y cojo de un lanzazo. Más que un señor de la guerra, era el Señor de la Guerra.

Ambicioso e inteligente a la vez, convirtió a un pueblo ignorante y dividido al que los demás griegos consideraban semibárbaro en la potencia hegemónica de la región. Para conseguirlo creó la falange macedonia, armada con picas de cinco metros, una máquina militar completamente imbatible, como supieron, primero, los demás griegos, y luego los persas.

Igual que si de un personaje de Juego de Tronos se tratara, murió asesinado en el teatro de Egas, al pie de su palacio, a la edad de 45 años. Después de su muerte, su última esposa, de menos de 20 años, y su hijo recién nacido fueron también asesinados.

A finales de los años setenta del siglo pasado se excavó un gran túmulo en Vergina, ciudad moderna junto a la antigua Egas. Contenía tres tumbas reales. La Tumba 1 había sido saqueada en la Antigüedad. La Tumba 2 y la Tumba 3 estaban intactas. El arqueólogo que lideraba el equipo, Manolis
Andronikos, identificó a Filipo II como el ocupante de la Tumba 2. Nosotros, cuatro investigadores españoles, hemos colaborado con el profesor griego Antonis Bartsiokas en el estudio de los restos de la Tumba 1. Corresponden a un hombre de edad mediana, una joven casi adolescente, y un recién nacido.

Los hemos identificado como el rey Filipo II, su joven esposa Cleopatra, y el hijo de ambos.
La pierna izquierda del esqueleto masculino presentaba una fusión (anquilosis) de la rodilla. El fémur y la tibia casi forman un ángulo recto. Andaría con una cojera ostensible los tres últimos años de su vida. Pero a caballo su defecto no se notaría y cabalgaría con los suyos, los compañeros de la
caballería macedonia que él convirtió en un cuerpo terrible, por delante de las falanges.

Filipo II no era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.


Aviso Legal | Política de Privacidad | Optimizada para 1024x768 | Hacer de este sitio mi página de inicio | Mapa Web | Contacto | © Atapuerca.tv

¡CSS Válido! ¡XHTML Válido!