Atapuerca - Patrimonio de la humanidad

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La Cueva del Mirador

Atapuerca foto. Cueva del Mirador (Sierra de Atapuerca, Burgos) Los yacimientos excavados están todos en el flanco suroeste de la Sierra, pero hay otra serie de cuevas orientadas hacia la Sierra de la Demanda, que son extremadamente prometedoras. Una de las más importantes es la Cueva del Mirador, así llamada porque domina el punto más estrecho del valle del Arlanzón, entre la Sierra y los Páramos. Esta estratégica situación desde donde debían dominarse fácilmente los movimientos de los animales, es el sueño de un cazador. El Mirador es hoy una pequeña sala, pero podría contener hasta 30 metros de sedimentos ricos en restos.

A pesar de las esperanzas puestas en este yacimiento, llegar a los depósitos en los cuales podrían aparecer los Neandertales no será fácil ya que sobre ellos hay toda una secuencia de sedimentos y de ocupaciones humanas posteriores. Desde los primeros cromañones hasta los pastores del Medievo han usado esta cueva para refugiarse o incluso como corral de ganado. Todo ese material tan próximo en el tiempo, deberá ser excavado entes de acceder a los depósitos del Pleistoceno Superior, aquellos que pueden encerrar información acerca de la vida de los Neandertales.

En 1998 comenzaron los trabajos de excavación en la Cueva del Mirador con una pequeña cata, en la cual se han documentado una serie de niveles de la Edad del Bronce, con dos utilizaciones diferentes de la cavidad, una dominante como lugar de estabulación y otra más puntual como lugar de enterramiento. En la campaña de 1999 un enterramiento humano moderno quizás atribuible a la edad del Bronce aumenta las expectativas de un gran hallazgo.

Atapuerca foto. Cueva del Mirador (Sierra de Atapuerca, Burgos) Las ocupaciones documentadas correspondientes a la Edad del Bronce y se dispone de dataciones radiométricas de su techo: 3.040 ± 40 BP, de su base: 3.400 ± 40 BP, y de una inhumación colectiva: 3.670 ± 40 BP. Los sedimentos indican que la cueva fue utilizada reiteradamente durante el Bronce Medio como redil para el ganado. La sucesión estratigráfica es producto básicamente de la acumulación de excrementos de origen animal y de paja, y de la quema periódica de estos residuos, en el mismo lugar de deposición, que deja un claro nivel de cenizas.

Atapuerca foto. Trabajos de excavación en la Cueva del Mirador (Atapuerca, Burgos) El rebaño estaría compuesto principalmente por ovejas y cabras, mientras que el ganado porcino, vacuno y caballar completaría la cabaña ganadera en menor proporción. La alimentación del ganado se llevaría a cabo mediante el pastoreo. No obstante, la presencia de restos de fibras vegetales calcinadas, muy probablemente paja, en los niveles de corral quemados, pueden representar restos de las camas del ganado dentro de la cueva o de comida para el rebaño. Es posible que algunas de las especies vegetales identificadas en el estudio de los carbones fósiles fueran aportadas a la cueva para ser usadas como forraje en momentos en que escaseara el pasto o en que el rebaño no pudieran salir a pastar, o bien para alimentar a individuos enfermos o crías que podían estar estabuladas hasta cierta edad. Entre las especies domésticas identificadas también se encuentra el perro, que podría ser el responsable de las marcas de mordedura halladas en algunos de los restos óseos de animales.

Sin embargo, el registro arqueológico nos indica que la ganadería no era la única actividad productiva de estas comunidades. La presencia de granos de cereal carbonizados, así como de dientes de hoz realizados en sílex, señalan la realización de prácticas agrícolas en una línea básicamente cerealista. Los recursos aportados por la ganadería y la agricultura se complementan con la caza de especies salvajes como el jabalí, el ciervo y el conejo, y probablemente con la recolección de productos vegetales, tanto destinados al consumo humano como a la alimentación del rebaño.

Hacha de bronce de rebordes procedente de la Cueva del Mirador Pese a que, en la zona interesada por la excavación, el sedimento está formado básicamente por residuos derivados del uso de ese espacio como redil, no es éste el único uso que se dio a la cavidad. La presencia en el registro de artefactos que podemos vincular a actividades de tipo doméstico, así como el hecho de que muchos de los huesos de animales recuperados presenten marcas de corte y fracturas que pueden relacionarse con su aprovechamiento alimenticio y con prácticas culinarias, hace pensar que la zona de hábitat del grupo se encontraba verosímilmente en otro lugar de la cueva. La coincidencia entre lugares de hábitat y rediles o lugares de estabulación del ganado, documentada tanto arqueológica como etnográficamente, es una práctica común en muchas comunidades ganaderas y en diferentes periodos históricos hasta la actualidad.

Los elementos de cultura material dominantes en el registro son los de tipo cerámico, si bien también se ha recuperado industria lítica en sílex, y un hacha de bronce de rebordes. La mayor parte de las cerámicas presentan superficies alisadas y, en algunos casos bruñidas. Las pastas, generalmente han sido bien decantadas y muestran una cocción en ambiente reductor. Los desgrasantes ofrecen una cierta variedad: utilizan preferentemente calcita y cuarzo y en menor medida mica, cerámica machacada y elementos vegetales.

En el conjunto cerámico predominan las formas simples, entre las que destaca la presencia de cuencos, ollas globulares y vasos con gran desarrollo en altura, sobre las compuestas, representadas exclusivamente por tazas carenadas y perfiles en 'S'. La mayor parte del muestrario cerámico es liso, si bien se documentan decoraciones impresas, con motivos muy sencillos como líneas horizontales , triángulos y aplicaciones plásticas en forma de cordones de carácter múltiple con impresiones sobre su superficie.

El yacimiento de la Cueva del Mirador, en la ladera meridional de la Sierra de Atapuerca La cueva de El Mirador también fue utilizada en algunos momentos como cueva sepulcral, tal y como demuestra el hallazgo en su interior de una fosa con restos humanos pertenecientes a un mínimo de seis individuos de ambos sexos y de diversas edades. En la acumulación no están presentes todos los huesos ni se hallan representadas todas las partes del esqueleto. Los restos humanos muestran evidencias de haber sufrido una manipulación previa al enterramiento, relacionada muy probablemente con algún tipo de ritual funerario. Dicho ritual incluía el descarnado de los huesos con un instrumento cortante, la fracturación de los huesos largos y un tratamiento específico de los cráneos, consistente en la separación del neurocráneo, dando lugar a los conocidos en la bibliografía como "cráneos copa". La fecha de 3670 ± 40 BP, obtenida de la datación de uno de los huesos humanos de la acumulación, es más antigua que la del nivel donde se excavó la fosa, lo que indica, si los datos son correctos, que se trata de una inhumación de tipo secundario, efectuada con restos recogidos de un enterramiento más antiguo.

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